Facebook, Twitter, ahora Instagram y, sobre todo Whatsapp. Plataformas que permiten una comunicación fluida y masiva entre personas y con marcas y/o empresas. Pero, ¿hasta que punto esa comunicación es tan negativa como algunos lo ven?

Tal y como os dije, este blog retoma su funcionamiento desde hoy mismo. Reitero mis disculpas por haber tardado tanto en volver.

Vamos al grano. Hace unos meses pudisteis leer en prensa y blogs, escuchar en radio e incluso ver en los principales telediarios del país la noticia sobre el doble check azul de Whatsapp. Para quien no lo sepa, Whatsapp en una aplicación para teléfonos móviles que permite el envío de mensajes de texto (pueden incluir imágenes, vídeos o notas de voz) entre teléfonos. Una vez envías tu mensaje puedes ver uno o dos ticks, checks o como queráis llamar al símbolo.

Los checks de Whatsapp
Los checks de Whatsapp

Bien, en ese momento se creó un gran revuelo. La gente decía que era el colmo del ataque a la privacidad de las personas y sus comunicaciones con otras personas. Todo porque según Whatsapp, si junto al mensaje aparece un doble check de color azul, es porque el destinatario del mensaje ha recibido Y LEIDO, tu mensaje. Ahí es donde os lanzo una pregunta muy interesante, ¿de verdad una aplicación móvil es capaz de entrar en tus neuronas y tu sistema nervioso para saber con total certeza que has prestado atención a los números y letras que crean el mensaje? Y además, ¿ese sistema informático es capaz de saber que lo que has leído lo has entendido, comprendido y que debe ser respondido de alguna manera?

Es cierto que la comunicación a través de Whatsapp, Line, Telegram, Messenger de Facebook, etc.… ha provocado muchos problemas entre amigos, familiares y, sobre todo parejas (os dejo el famoso corto “doble check” que muestra lo que os digo)

Pero, ¿hasta qué punto es culpa de Whatsapp y no de las personas que lo usan? Para mí, desde luego, en ningún punto es culpa de la aplicación. ¿Entonces por qué tanto revuelo?

Desde la aparición de las redes sociales, la forma de comunicarse ha cambiado. La forma de informase ha cambiado, la forma de compartir cada momento de nuestra vida ha cambiado (cada vez menos gente queda para ver las fotos de la boda o del viaje de novios, ahora están en las redes) Sea cual sea el medio que usamos para comunicarnos (Facebook, Twitter, Whatsapp, mail…) somos los únicos responsables de todo cuanto pasa en ellos. Yo tengo un dicho muy sencillo pero que, a la par, es muy cierto; “si no quieres que tu cara, tu cena con amigos o cualquier otra situación no aparezca en las redes sociales, no te pongas delante de la cámara.”

El sentido común es, para mí, la clave de toda la comunicación por Internet. ¡Acaso apareceríais vestidos con un chándal, una gorra con la visera hacia atrás y sin camiseta a una entrevista de trabajo! Si usamos las redes sociales con sentido común, la privacidad dejará de preocuparnos. Una privacidad que dejó de ser privada en el momento en el que ya no depende, exclusivamente, de nosotros mismos.

seguridad_vs_privacidad

Las marcas utilizan los medios sociales (social media) para captar información sobre nuestros gustos, nuestros intereses, los de nuestros “amigos” en las redes, etc.… y la usan para tratar de ofrecernos sus productos porque, en algún momento, en algún lugar, has dicho que te gusta. A eso algunos le llaman intromisión de la privacidad. A mí me gusta llamarlo marketing efectivo ya que, al menos ahora, los anuncios y/o mails que recibo, tratan de temas que me interesan.

Como conclusión de este post me gustaría que reflexionáramos todos un poco sobre que nos ofrecen las redes sociales, sobre como las utilizamos y, sobre todo, porque pensamos que son demoníacas cuando, en realidad, han hecho mucho más bien por las sociedades actuales que mal (lo que pasa es que, siempre, lo malo suena más alto que lo bueno)

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