¿Recordáis el post con el que se iniciaba este blog? Trataba de los Flashmobs. Hoy quiero explicar brevemente y  poner algunos ejemplos del concepto, en comunicación de viralidad.

La palabra viralidad no tiene una definición establecida, de hecho si buscas en la R.A.E. no encontrarás resultados. Aún así, me atreveré a decir que la viralidad es la capacidad que tiene algo para reproducirse, multiplicarse y expandirse como un virus.

Aplicando este concepto a la comunicación podemos encontrarnos con vídeos virales, con campañas de marketing viral o acciones concretas virales. Es importante señalar que no se puede crear una campaña viral ya que el hecho de que algo se propague como un virus es fruto de la propia naturaleza del vídeo o de la campaña, es cuestión de suerte. Se puede trabajar para favorecer que una acción sea viral pero, al final de todo, dependerá única y exclusivamente, de la decisión de los usuarios.

En publicidad se realizan muchas campañas a lo largo del año y si consigues que se convierta en viral, la difusión que tendrá tu campaña crecerá exponencialmente sin incrementar el coste inicial de la campaña.

Hablando claro, si ves un anuncio (ya no solo hablo de Youtube o de Internet, sino de la televisión también) y te gusta mucho porque te ríes, porque te llega al corazón, por el motivo que sea te llama la atención especialmente, no tardarás en contárselo a tus amigos o familiares, lo recordaras durante mucho tiempo y, en el caso de Internet, se lo enviarás a mucha gente para que lo vea también y compartan tus sensaciones.

Aquí tenéis un ejemplo claro de un anuncio de coches que se convirtió en una de los vídeos más vistos. Sin duda alguna los creativos de esta campaña tenían toda la intención de crear un anuncio viral y así lo consiguieron.

O este otro en el que una conocida marca de lácteos quiere llamar la atención sobre los efectos de su agua embotellada en nuestro cuerpo.

Y para que veas que no todo viral tiene que ser transgresor, divertido o gracioso, aquí tenéis el que es considerado en Youtube, con más de 2 millones de visitas, el anuncio más triste del mundo. Se trata de un spot pero al difundirse de forma rápida y masiva a través de los medios digitales se ha convertido en una campaña viral

Aun así un viral no tiene porque ser un anuncio ni tiene que estar asociado a una marca en concreto. Hay internautas que hacen sus grabaciones sin ánimo de lucro alguno y consiguen ser virales en cuestión de segundos a nivel mundial. O también ocurren con otras cosas que no son específicamente vídeos como puede ser una canción.

No quiero confundir un golpe de suerte de apariencia fortuita con una estrategia de promoción pero, ¿quien conocía la canción Au seu te pego de Michel Teló antes de que un par de futbolistas y, posteriormente, todos los medios de comunicación deportivos de España la dieran a conocer? ¿Y cuántas veces se ha visto en Youtube el vídeo de este cantante brasileño? Pues no lo busques, ya te lo digo yo, 143.068.581 veces. ¿Lo considerarías viral? Sin duda alguna sí. Conseguir ese volumen de visitas, esa difusión de tu trabajo y de promoción en tan poco tiempo es el resultado de la capacidad y la intención de los internautas de compartir.

En definitiva, conseguir que algo se convierta en viral no es fácil y dependerá de la creatividad de sus creadores, de la capacidad de enganche que tenga la campaña, la acción o el vídeo.

Dejo aquí un post de mis compañeros de idinteligencia donde se puede saber un poco más de viralidad.

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Hasta el próximo post.

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